Artículos de Fe

Creemos que…

Hay un sólo DIOS Soberano Viviente, y Él es “EJAD”, tal como es declarado en el Shemá (Deut. 6:4: “UNO Unido” o “Unidad Compuesta”), eternamente existente (Padre, Hijo, Espíritu Santo) como está expresado en Is. 48:16-17 y Mt. 28:19.

Yeshúa Ha Mashíaj (Jesús el Mesías) es eternamente pre-existente y es co-igual con DIOS el Padre, Él tomó sobre Sí mismo la naturaleza del hombre a través del nacimiento virginal, lo cual serviría como señal a Israel de Su Mesianidad. (Is. 9:6-7; Jn. 1:11-14).

El Mesías vivió y obró milagros ayer, y todavía vive y obra milagros hoy en día. Él nació de una virgen, libre de pecado, libre de la naturaleza pecadora de Adán. Él murió en la Pascua como el Cordero de DIOS, su muerte fue expiatoria para todo Su pueblo. Él fue enterrado y resucitó tres días después, durante el tiempo de la Fiesta de los Primeros Frutos. Él resucitó de entre los muertos, ascendió a los cielos para convertirse en el Eterno Gran Sumo Sacerdote para nosotros. Él regresará por los creyentes, tantos vivos como muertos, y establecerá Su Reino Mundial desde Jerusalén. (Mt. 20:30-34; 2 Cor. 5:2; Jn. 20; Marcos 16:19; Hebreos 8:1; Jn. 14:3; Zac. 8:3, 12:10, 13:1).

El Ruáj Ha Kodesh (Espíritu Santo) es co-igual y co-eterno con el Padre y el Hijo; estuvo activo en la creación de las cosas y continuará siéndolo en providencia; convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio; regenera, sacrifica, bautiza, habita, sella, ilumina, guía, confraterniza con creyentes e imparte Sus regalos sobre los creyentes. (Gén. 1:26; Ez. 36:26; 1 Cor. 6:11; Mt. 3:11; 1 Cor. 13:14, 12:7).

Las Escrituras del Viejo Testamento (TANAK) y del Nuevo Testamento (Brit Jadashá) son divinamente inspiradas, verbalmente y completamente inerrante en los Escritos Originales, y son la única Palabra de DIOS, infalible y autoritaria en todos los asuntos de la fe y de conducta. (Núm. 12:6-8; Is. 8:20; Tim. 3:16-17).

Adonai DIOS dio la Torá para instrucción y estas leyes son todavía validas como una reflexión de la Justicia de DIOS. Son un estándar, como un medio de preservar a una nación distinta, Israel. Justicia con DIOS es solamente adquirida por la gracia a través de la fe. (Deut. 6:4-6, 6:20-25, 30:11-20; Salmo 19:7-14; Mt. 5:17-19; Rom. 3:27-31; Ef. 2:8-9).

DIOS creó al hombre a Su imagen, pero por la desobediencia de nuestros primeros padres en el Jardín del Edén, ellos perdieron su inocencia; y por esto ellos y sus descendientes se separaron de DIOS, sufren muerte física y espiritual y todos los seres humanos con la excepción de Yeshúa Ha Mashíaj son pecadores por naturaleza y por acciones. (Gén. 1:27; Salmo 51:7; 2 Cor. 5:21).

El único medio para ser limpiado de pecado lo es por la gracia, a través de la fe en el derramamiento de la sangre del Sacrificio de Yeshúa Ha Mashíaj; y que el arrepentimiento del pecado y la regeneración del Espíritu Santo (Ruáj Ha Kodesh) es absolutamente esencial para la salvación personal. No hay otro Nombre que el Nombre de Yeshúa por el cual todos los Judíos y los Gentiles o Naciones que ponen su fe en el Mesías de Israel, Yeshúa, se convierten en hijos e hijas del DIOS de Israel y son injertados en la Salvación; Judíos y Gentiles, uno en el Mesías. (Rom. 2:28-29, 11:17; Gál. 3:28-29).

Los judíos de acuerdo a la carne (descendientes de Abraham a través de Isaac, ya sea a través de la línea de sangre de la madre o del padre) que ponen su fe en el Mesías de Israel, Yeshúa, no han repudiado o no se han separado de su raza o de su Herencia Judía, sino más bien permanecen como hijos e hijas de Israel. Ellos todavía continúan siendo Judíos. Los Gentiles o Naciones que ponen su fe en el Mesías de Israel, Yeshúa, se convierten en hijos e hijas del DIOS de Israel y son injertados en esta Salvación. Judíos y Gentiles, uno en el Mesías. (Rom. 2:28-29, 11:17; Gál. 3:28-29)

Israel existe como el Pueblo del Pacto a través del cual DIOS continúa realizando Sus Propósitos, y que, en acuerdo con el Pacto Nuevo, Judíos y Gentiles que reconozcan a Yeshúa como el Mesías y Redentor son un pueblo elegido y ahora adoran juntos en la Casa de DIOS. (Ef. 2:2-14; 1 Cor. 12:13; Hebreos 10:25).

Tanto los salvados como los perdidos resucitarán, los salvados a vida eterna y los perdidos a eterna separación de DIOS; estos últimos serán mandados a un estado de castigo eterno. (Dan. 12:2; Mt. 25:46).

Debemos de participar de los elementos de la Pascua, del Matzó (pan sin levadura) y del Fruto de la Vid, como fue instituido por Yeshúa Ha Mashíaj en Su Ultimo Seder Pascual, elementos que son simbólicos de la muerte y resurrección del Señor. (1 Cor. 11:23-34).

Participamos de la inmersión en Mikvá (bautismo en las aguas) de creyentes como fue ordenado en las Escrituras, como un signo externo de una experiencia de salvación interna, simbolizando la muerte del “viejo” hombre y la resurrección a una nueva vida. (Mt. 28:18-20; Hechos 19:2-6; Rom. 6:4).

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